jueves, octubre 07, 2010

Literatura underground


Baldomero Lillo y uno de los 33 Mineros de Copiapó.
Nota de Clemente Riedemann
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La literatura realista convencional no tiene que disculparse ante las ficciones de moda por referirse de modo directo a la dimensión trágica o dramática de la experiencia humana. Sus descripciones hicieron una buena parte en la construcción del humanismo moderno, una línea de escritura que fue siempre crítica con la complacencia y la obliteración. Por lo demás, los hechos de realidad demuestran siempre su capacidad para igualar y aún superar el imaginario de los escritores.
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Como en la novela de A. J. Cronin Las estrellas miran hacia abajo (1935) o los relatos estremecedores de Subterra (1904) de Baldomero Lillo, obras ambas que eran parte de la lectura obligatoria en los liceos en los sixties, los sucesos de la mina San José en Copiapó, donde 33 obreros quedaron atrapados a 700 metros de profundidad luego de un derrumbe en el túnel de acceso, nos trae de regreso el temple de carácter de los trabajadores de los minerales, expuestos siempre a los accidentes sísmicos, la imprevisión en los sistemas de seguridad, las tecnologías incompletas o las condiciones laborales inadecuadas.
Cronin ejerció como doctor en varios hospitales antes de servir como cirujano en la Royal Navy durante la Primera Guerra Mundial. Después de la guerra comenzó una práctica en un área minera en la zona de Gales del Sur y fue designado Inspector Médico de Minas. Utilizó sus experiencias sobre los efectos de la industria minera sobre la salud de los trabajadores para sus novelas posteriores, La ciudadela, situada en Gales, y Las estrellas miran hacia abajo, situada en las minas de carbón del noreste de Inglaterra. Su punto fuerte eran sus habilidades, su poder de observación y descripción gráfica, mezclando realismo, romance, y crítica social.
Lillo nació en la ciudad minera de Lota, en la que pasaría toda su infancia y parte de su adultez. Por razones económicas debió dejar sus estudios en el segundo año de humanidades para ponerse a trabajar como empleado administrativo en una de las pulperías mineras. Este trabajo le dio tiempo para la lectura, afición en la que lo inició su padre, y además le permitió conocer la realidad de los mineros del carbón de su Lota natal, la que plasmaría en sus obras, especialmente en Subterra y Subsole. Los temas de sus cuentos estuvieron siempre vinculados a los sectores marginados y explotados de la sociedad chilena.
Ambos autores escribieron una literatura que contribuyó en la formación de una conciencia social sobre el problema de las condiciones de seguridad en el trabajo en las minas. Al describir con detalle y conmiseración la enfermedad, el sufrimiento y la muerte del trabajo bajo tierra, Lillo y Cronin sacaron a la superficie y pusieron a la vista de todos la necesidad de mejorar las condiciones laborales en lo que se refiere a la salud, la seguridad y la justa retribución. En América Latina esos beneficios básicos aún están pendientes para la mayoría de los trabajadores, es decir para casi todos quienes miran por televisión las alternativas terribles de estar enterrado vivo, una experiencia que se consideraba sólo como una parte de la ficción literaria.
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(c) Clemente Riedemann 2010.
(c) SURALIDAD Antropología poética de Chile