viernes, diciembre 26, 2008

PALIMPSESTO / Juan Paulo Huirimilla

Reseña de Clemente Riedemann
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El principal referente editorial del poeta calbucano proyecta las preocupaciones intelectuales de las nuevas generaciones de escritores de raíz indígena, no sólo enfocados en salvaguardar su patrimonio cultural, sino de descubrir para su grupo un modo de expresión que les identifique literariamente en el complejo palimpsesto de las comunicaciones contemporáneas.
_____________________________________ Palimpsesto reúne cerca de un centenar de textos, la mayoría breves, epigramáticos, descriptivos, con los que Huirimilla intenta organizar un cierto decir Huilliche que por momentos se vuelve distorsión sintáctica, eliminando ilativos, a la manera de Tarzán o el modo en que se representa el habla de los “pieles rojas” en los western : “En sueños ver cántaros quebrar” (pg.9); “Ver machi vestidas de plata…Escuchar granos en sus vestiduras.”(pg 13); Las tres primeras secciones del libro están signadas de este modo, cuyo carácter el autor no logra definir, acaso a propósito, para cimentar un lenguaje de la ambigüedad más propicio para la instalación de imágenes míticas o una atmósfera de distanciamiento con el lector “blanco”: “El aire morir / nuestros corazones de buey / se encerraron en las ciudades” (Lumako, pg.32); a lo anterior se agrega el empleo intensivo de vocablos de origen huilliche que hacen más críptica la decodificación “Entramos a ese cielo tocando la püfilca mágica / Es hora de beber eternamente la sangre / Del cántaro pato.” (El mar del cielo, pg.33); la incorporación frecuente de epígrafes (diez en esta parte) confirma la necesidad de orientar al lector en la introducción a la obra; Huirimilla percibe su territorio en el mapa extenso de las comunidades Mapuche y Selknam, abarcando toda la Patagonia chileno-argentina, reuniendo voces de distinta procedencia y categoría simbólica. Pero resulta evidente que el verdadero territorio del autor es el lenguaje en tanto construcción semiótica y éste afán lo aleja de la impronta etnofolclórica de los autores mapuche mayores (Aillapán; Chihuailaf) vinculándole mejor con la generación siguiente (Huenún, Lienlaf, Millahueique) y abriendo camino a los más jóvenes (Miranda Rupailaf); Lo mejor de Palimpsesto se encuentra en las dos secciones finales (Rawe; Palimpesesto) donde los contrastes y relaciones interculturales entre el mundo rural y el urbano ganan en acento narrativo, empeño que el autor había dejado instalado en su primer libro El ojo de vidrio (2001). Antes de entrar en materia, el poeta declara su identidad: “Soy el escudero de la aldea / Véanme entrar a casa /…El terno planchado a rayas / Sin arrugas la camisa / Un poco de sangre en el pecho / Y esta espada vieja que al sacarla / De su funda / Brilla aún la luna en su filo…./Soy el escudero más oscuro de mi aldea / En mi los espejos se tuercen / Brillantes por desta estrella en mi frente. / Por aquí callejeo con desta chala / Y un abrigo negro.” (Callejeo a la manera de Sergei Esenin, pg.52); Ciudad adentro, el panorama resulta adverso : “Hay una ciudad que guarda silencio…”(pg.57); “…Arde el bar Palace II entonces de rancheras / que el Huilliche entona: / qué triste se encuentra el hombre / cuando anda ausente.” (pg.58); “Sé que perdimos los pasos / en esta ciudad / errantes” (pg 59); “Aquí vive la mezquindad del ser / estirándose en el umbral / de la Pantera Rosa / Do los vuestros callejean / en posmodernidad / conversando de Títulos de Comisarios / o bien el Tratado de Paz de 1793 / o tal vez del Consejo de Caciques / del Butahuillimapu…” (Taberna Pantera Rosa, pg. 67); La última sección del volumen abre espacio al humor “Oh! Lector! Mi objeto de estudio / Oh mi lector! Enemigo” (Poética, pg.97); “Yo cazador recolector / urbano de chaqueta e cuero / peinado a la gomina / nacido de la chingada / de Pedro Eriazo” (Canto de guerrero, pg.101); Estructuralmente desprolijo, Palimpsesto vale como muestra amplia de la poesía de Juan Paulo Huirimilla, que plantea temas de lenguaje, de cambio en la relación interétnica, donde valida la cultura popular campesina y describe el lado sórdido de una ciudad (Osorno) cuyos bordes contienen las formas de vida negadas por el dominio cultural de los “blancos”. Por otra parte, proyecta las preocupaciones intelectuales de las nuevas generaciones de escritores de raíz indígena, no sólo enfocados en salvaguardar su patrimonio cultural, sino de descubrir para su grupo un modo de expresión que les identifique literariamente en el complejo palimpsesto de las comunicaciones contemporáneas.
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Huirimilla, Juan Paulo. (2005) Palimpsesto. Lom Ediciones. Santiago;
Proyecto de investigación Antropología Poética del Sur de Chile, Fondart Regional 2008;
(c) SURALIDAD EDICIONES, 2008;