sábado, diciembre 27, 2008

Historia Regional V: La inmigración alemana

Inmigrante (Fotografía de Federico Riedemann Richter. Proporcionada por Paz Riedemann Torres)
Clemente Riedemann y Jorge Torres Infante
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Los elementos culturales instalados por los inmigrantes marcan el sello distintivo de las ciudades del sur por sobre la impronta de las comunidades huilliches y criollas, habitantes originales de estos territorios, con quienes los alemanes mantuvieron una frontera psicológica más que una segregación efectiva, pero reproduciendo el canon de la dominación impulsada por el Estado Nacional.
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El impulso original. Este proceso fue obra de Bernhard E. Philippi, oficial de Marina que presentó un proyecto de colonización alemana para la región sur y, de acuerdo con él, fue enviado a Alemania en 1848 por el gobierno chileno en busca de familias católicas interesadas en establecerse en este territorio con el fin de incorporarlo al sistema productivo nacional. La deforestación y artesanía de la madera; la agricultura extensiva; avicultura, apicultura, ganadería; industria de la cerveza, el alcohol y el cuero; mecánica, electricidad, además del desarrollo de las comunicaciones interiores, incluídas la navegación fluvial y lacustre e inicio de la metalurgia serían las primeras iniciativas, que empiezan a materializarse en 1850 con la salida desde Hamburgo a Chile del velero Hermann, con 85 inmigrantes, entre los que destaca, sin duda, Karl Anwandter. Este insigne hombre de empresa, a la sazón alcalde la localidad alemana de Calau, escribió un diario de la travesía oceánica y la experiencia de los primeros meses en Chile, hoy devenido en valioso documento de época; Los primeros tiempos. En nuestro país les espera el agente colonizador (nombrado por el gobierno) don Vicente Pérez Rosales, encargado de concretar la colonización en cuanto a la adquisición de tierras y de todo lo relacionado con las necesidades de los colonos que, en un primer momento, enfrentaron grandes dificultades, pues no se les pudo entregar las tierras que se les había prometido. Pérez Rosales da cuenta de la decisión de Viel, propietario de las tierras en Isla de la Teja, en el sentido de renunciar a ellas, para que sean traspasadas a los colonos. Con este primer paso comienza la colonización que luego se irá expandiendo hacia la zona de Llanquihue (Puerto Montt: 1853; Puerto Varas: 1854), Osorno y la cuenca del Lago Llanquihue, proceso que tiene su mejor expresión en lo comunicado por el mismo Anwandter: “..Seremos chilenos honrados y laboriosos como el que más lo fuere; unidos a las filas de nuestros nuevos compatriotas, defenderemos nuestro país adoptivo contra toda agresión extranjera con la decisión y la firmeza del hombre que defiende su patria, su familia y sus intereses... “: Las relaciones inter-étnicas. Se considera que los inmigrantes alemanes son los fundadores del sur moderno y su irrupción en la historia de Chile resulta fundamental para explicar el desarrollo urbano observado en la actualidad en las regiones de Los Ríos y Los Lagos. Del mismo modo, las características culturales instaladas por los inmigrantes marcan el sello distintivo de las ciudades del sur, por sobre la impronta de las comunidades huilliches, habitantes originales de estos territorios. El Estado nacional nunca pudo resolver el tema de la participación cultural de los pueblos originarios del modo en que se hizo en México o Estados Unidos, donde la marca indígena no es sólo parte del folclor, sino un segmento activo de la economía y la cultura. Por ello, la relación de los inmigrantes con las comunidades nativas y los mismos criollos replicó el estatus de dominación. Como lo señala Blancpain (1985) “Las relaciones que se establecen son de dominación, de patrones a obreros, caracterizadas por la distancia social y cultural entre extranjeros bien preparados y chilenos analfabetos sin especialización. Los prejuicios recíprocos y las tensiones periódicas instalaron una frontera psicológica que debe mencionarse en cualquier retrospectiva honesta.”; Ausencia de una literatura de ficción. No existe un solo registro literario formal de época (novela, cuentos, relatos, ensayos) que represente el proceso de inmigración. Sólo se han recuperado documentos menores, como diarios de viaje, bitácoras personales, gacetas y periódicos, además de correspondencia particular. La inexistencia de una producción literaria formal, atendiendo la rica tradición alemana en la literatura y la filosofía, es una ausencia notable en este proceso. Una explicación es la focalización en oficios productivos tradicionales entre los inmigrantes. Otra es la autocensura, atendiendo a la particular contingencia política por la que atraviesa Alemania a comienzos del periodo migratorio y a la especial vigilancia ideológica y religiosa con que fue seguida la gesta colonizadora por sectores conservadores desde Santiago; Historiografía de la inmigración. El registro documental de este proceso en Llanquihue encuentra en Emilio Held (1996) y Rvdo. Eduardo Tampe sus precursores más destacados. Se trata de estudios descriptivos no analíticos, que reúnen la documentación fundacional en la zona del Lago Llanquihue, sin sistema de ideas y sin articular un discurso ideográfico o análisis interpretativo, tarea que se encuentra aún pendiente. Un avance en este sentido, aunque incipiente, es la obra de la historiadora Andrea Minte (2002). En la zona de Valdivia el investigador más destacado es el Rvdo. Gabriel Guarda (2001). Este autor ha logrado sistematizar la historia antigua de Valdivia en ediciones sucesivas y reunido un material gráfico de excelencia, con acuerdo a metodologías modernas. Los principales centros de información sobre el periodo colonial se encuentran en el Museo Phillipi, en Valdivia; el Museo Municipal de Osorno; el Museo de la Universidad Austral en Frutillar; y el Museo Anton Felmer en Nueva Braunau. El uso del suelo, la arquitectura, la educación, la actividad industrial, el diseño urbano, la repostería, además de las características étnicas marcan los aspectos perceptibles de la presencia alemana en el sur de Chile.
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Referencias y fuentes;
Anwandter, Carl. (2001) Desde Hamburgo a Corral. Diario de viaje a bordo del velero Hermann. Pehuén-UACH. Santiago; Blancpain, Jean-Pierre. (1985) Los alemanes en Chile. Hachette. Santiago; Guarda, Gabriel. (2001) Nueva historia de Valdivia. Ediciones de la Universidad Católica. Santiago; Held, Emilio. (1996) Colonización alemana del sur de Chile. Documentación de origen. IGES. Valparaíso; Minte Münzenmayer, Andrea. (2002) Colonización alemana a orillas del Lago Llanquihue. Liga Chileno-Alemana. Santiago; Riedemann, C; Torres Infante, J. (1999) Centro de documentación del patrimonio cultural regional. Informe de proyecto Fondart. Puerto Montt; Proyecto de investigación Antropología Poética del Sur de Chile, Fondart Regional 2008; © SURALIDAD EDICIONES, 2008; suralidad@gmail.com