sábado, noviembre 15, 2008

Nelson Schwenke: Poeta trovador de la Suralidad

Nelson Schwenke. Fotografía de Rodrigo Muñoz (2008)
Reseña escrita por Clemente Riedemann.
Suralidad Ediciones, 2008
_____________________________________________ La poesía de Nelson Schwenke se ha sostenido firme y con auditorio creciente a través de los últimos 25 años. Lejos, es el autor que más ha comunicado su trabajo. Su secreto reside en la sencillez coloquial de la expresión; una sustantividad estrictamente apegada a la tradición cultural del sur; la conciencia enunciativa de su circunstancia personal y de su época; además de una aguda observación para captar lo trascendente humano que existe en todas las personas.
_______________________________ No se complica al momento de preparar sus textos, moviéndose con resolución entre las imágenes, a veces conectándolas directamente o superponiéndolas, a sabiendas que la música completará el mensaje y ampliará su semántica, apelando a la inteligencia y sensibilidad de su auditorio. “Está cayendo esta lluvia / que me llama a la ventana / y me pide que yo vuelva / a las calles y a los ríos / a los bosques y a los cerros / a las aguas más profundas / de los limpios manantiales / donde al paso de mi infancia / fui perdiendo la inocencia”;
Por sus canciones pasa todo el sur como una ráfaga de viento, un remolino de imágenes y personajes que reconocemos, porque vivimos con ellos, produciendo una notable identificación con el territorio y sus peripecias. “Está cayendo esta lluvia / con recados y señales / de los eternos barriales / que se forman en las calles / donde a veces amanecen / perros y borrachos muertos / que se duermen a la orilla / de una vieja alcantarilla /sin poder hallar su casa”;
Su poesía establece una alianza entre el espacio de la anécdota doméstica y el sentido antropológico de la existencia, logrando mundos poéticos coherentes, con la nitidez de la fotografía y lo que hay de sugestivo y sugerente en un vidrio empañado. “Ha llegado a avisarme / que la casa de madera / aún se sostiene firme / para seguir combatiendo / otros inviernos de escarcha /de temporales eternos / y que aún en la cocina / quedan fuego y comida”;
En casi todos sus textos está presente el amor por la gente. Se aproxima a sus personajes con resuelta ternura. Les levanta desde la marginalidad o el olvido como ángeles, que están siempre allí, pero no les vemos. “Y yo la voy recibiendo / como una amiga lejana / que ha venido a saludarme / a través de la ventana / y entregándose a la dicha / de danzar ante mis ojos / me recuerda a los boteros / que atraviesan el Valdivia / con sus abrigos de hule”;
Poeta y trovador, Schwenke ha desarrollado una impresionante obra, portadora de la suralidad que marcó su infancia y su juventud, en Ancud, en La Unión, en Valdivia, comunicando en todo el país lo bello y lo noble de nuestra manera de ser.”Y me trae sin saberlo / la cara despavorida / del viejo carretonero / que a la puerta de algún tren / espera por unas monedas / para un trago de aguardiente / algo para que caliente / el estómago vacío / de tantos inviernos largos”;
Al margen de las modas, trabaja sus versos sin apremio, abierto a la felicidad de crear y disfrutando de la alegría que significa comunicar su obra prácticamente todas las semanas del año. “Hoy ha llegado a buscarme / Para que bajemos juntos / hasta el fondo de la tierra / y desenterremos muertos / y escarbemos con las manos / raíces de hierbabuena / para darnos la esperanza / de una nueva primavera. /…Está cayendo esta lluvia /qué lejos estoy de casa”;
Su música es como su palabra o acaso una prolongación fonética de ésta: una vibración amorosa y lúcida que anda siempre por ahí dando vueltas, como los pájaros, las nubes, los paraguas. O los botes en los que sale a remar con los duendes de la imaginación.
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Texto en referencia:
Schwenke, Nelson (2005) . Está cayendo esta lluvia. En Schwenke y Nilo, Volumen 8.