sábado, noviembre 08, 2008

MANOJOS CHILOTES, de Nelson Navarro Cendoya

Reseña de Clemente Riedemann
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Restituír para este libro el impulso de renovación y de reinvención que significó para la literatura de Chiloé en los 60’ es casi un deber cívico. Hoy puede parecer parte del paisaje turístico, como suele serlo todo el esfuerzo pionero en todos los ámbitos de la existencia. Pero resulta evidente que muchas naves chilotas –entre ellas las mejores- partieron desde las páginas de este libro fundamental.
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Cadáveres flotando sobre las olas. Con la publicación de Manojos chilotes se inicia la escritura de la poesía moderna de Chiloé, hasta entonces prisionera en el formato folclórico de la rima pareada o alternada. Con este libro (1964; 1972) Nelson Navarro Cendoya libera al verso chilote de los facilismos lineales que importa la estructura sintáctica de la poesía oral y la canción folk. Escrito desde la perspectiva del profesor rural que –estudiando afuera- regresa a las islas para ejercer su profesión, el poeta privilegia el tono descriptivo para abrir horizontes temáticos no exclusivamente complacientes con la sociedad rural chilota y su a veces forzado empeño por ofertarse como un paraíso de la ingenuidad en el contexto de una tranquila comunión con la naturaleza. Manojos Chilotes se inicia con una tragedia: los cadáveres de un hombre y dos niños flotan al vaivén de las olas cerca de la playa. El poema, prosaico, revela el énfasis descriptivo puesto en la creación de la imagen, alejándose de la musicalidad convencional. (Desenlace, p. 9); Personajes y onomatopeyas. Por otra parte, Navarro Cendoya encara un tema tradicional como la feria artesanal de Dalcahue con ayuda de una técnica propia del relato: el ingreso de un personaje particular en la situación general, penetrando en su intimidad e incorporando la onomatopeya como activador de la imagen final. “A Dalcahue llegas alegre / como el domingo / con tus frazadas a cuesta. / De tu telar oh niña / me traes con olor a floridos / arrayanes / el más dulce abrigo nocturno. / Unas son blancas / y otras multicolores, / más te pido la primera / que ven mis ojos, / pues parece que guarda / las líneas de tus manos. / ¡Cómo oír el trac trac / en tus horas de tejido!” (De tu telar, p.60); Precariedad social y toponimia. Manojos chilotes inaugura para el lenguaje de los modernos poetas que vinieron después ( Mansilla, 1986; Muñoz, 1991) la situación de precariedad social y económica del habitante isleño y el empleo de la toponimia como evocación poética autónoma, con lo que tiene de potente la misteriosa sonoridad de su léxico: “…Sus sones / melodiosos / me llevan / por azules y / serpenteros caminos, / a caletas / nubladas / en una hora / de sembradores / y buzos. / Rincón / de las Chauques, / como Añihué, / Voigue, Cheniao, / Tac, Taucolón / y Butachauques / mi sueño / fue siempre / dormirme / en tus surcos / de esmeraldas.” (Mechuque, p.53); Escritor de Chiloé. En relación con la identidad, Navarro Cendoya la asume en su doble condición de escritor “Escribo / antes de la marea / un adiós, / un saludo / o un retorno / de amor / a la isla. / Escribo / un rumbo / del alma marina, / un viaje / de velas lejanas / hasta sentir / en mis espaldas / el agua fría.” (Escribo, p.16); y de habitante del entorno ecológico marino: “Soy / mar violento / ante negras cumbres / de la cordillera / y algunos árboles / que silbando / se retuercen en la costa. / Soy / lamento de cahueles / en una tarde de invierno, / una red de amanecer / sin peces, / un náufrago y con hambre / en un canal del archipiélago.” (A la deriva, p. 58); Manojos de grandeza. En atención a su léxico, Manojos chilotes reúne los elementos de la naturaleza: mar, cielos, lluvia, flora, fauna, la geografía accidentada de las islas, con la cultura del bordemar, que alterna la agricultura, el pastoreo, la pesca, y sitúa allí las penas y grandezas de la experiencia humana. En este aspecto, el libro de Nelson Navarro es un depósito de imágenes de la chiloteidad tradicional, un hito obligado en el registro poético del archipiélago. Con la modestia que lo ha caracterizado siempre, el poeta tituló su obra del mismo modo, apelando a la expresión local “manojos”, que refiere a lo que se coge con la mano al pasar o en una cantidad justa y necesaria. Restituír para este libro el impulso de renovación y de reinvención que significó para la literatura de Chiloé en los 60’ es casi un deber cívico. Hoy puede parecer parte del paisaje turístico, como suele serlo el esfuerzo pionero en todos los ámbitos de la existencia. Pero resulta evidente que muchas naves chilotas –entre ellas las mejores- partieron desde las páginas de este libro fundamental. ___________________________________________________ Referencias: Navarro Cendoya, Nelson. (1964; 1972). Manojos chilotes. Arancibia Hnos, Santiago; Mansilla Torres, Sergio. (1986). Noche de agua. Ediciones Rumbo. Santiago; Muñoz, Rosabetty. (1991). Hijos. Ediciones Kultrún. Valdivia;
Manojos chilotes, de Nelson Navarro Cendoya es una de las obras consultadas en el proyecto de investigación Antropología Poética del Sur de Chile / en busca de la Suralidad, Fondart Regional 2008; Clemente Riedemann y Claudia Arellano, ejecutores;
© Suralidad ediciones, 2008.