martes, septiembre 30, 2008

Hibridaje e intertextualidad en la narrativa poética de Oscar Barrientos Bradasic

Reseña de Clemente Riedemann Fotografía de Oscar Barrientos, Archivo de Suralidad (2007). ___________________________________________________________ El autor de Punta Arenas se formó literariamente, primero en la Universidad Austral, en Valdivia; y luego en la Universidad de Salamanca, donde obtuvo su Doctorado. Se trata, pues, de un hijo exótico de la Suralidad. Un poeta de sentimiento que escribe desde el tópico de la imaginación razonada. Lo que tiene dentro de la cabeza vale oro. Negro, claro. Como el petróleo, del que una vez producimos miles de barriles y ahora “ni una gota”, como acaba de decir el Ministro de Hacienda. Pero Oscar Barrientos guardó unos cuántos. Y tiene combustible para rato. ____________________________________________ La tensión entre prosa y poesía caracteriza el lenguaje narrativo de Oscar Barrientos Bradasic, el joven y laborioso autor que se abre paso en el formidable paraje de las letras magallánicas, agregando con Cuentos para Murciélagos Tristes, su cuarto libro, una nueva saga de relatos al mítico Puerto Peregrino, escenario base de su universo narrativo. La feroz batalla de la prosa por rechazar los afanes posesivos de la lírica dan origen a un grupo de historias colmadas de una retórica donde el mito, la fábula y la metáfora, copan el escenario a la acción directa, desnuda, que –de acuerdo con la norma instalada por el cuento moderno- suele resultar más eficiente para arrojar luz sobre el trámite argumental. Atento al detalle de la tradición clásica y a la coexistencia en su propia ánima de tal perfomance conflictiva, Barrientos Bradasic recoge con precisión y encantamiento las raíces existenciales que sostienen esa confrontación: “Pero luego tanto poema como cuento comenzaron a mutarse en una vigilia insoportable, una simbiosis infernal” (El Hombre Que Tenía Dos Sombras). El delirante heroísmo de la épica cervantina (El Basilisco); la paródica nerudiana (La Invención de la Alegría); la memoria trágica de los afectos perdidos (Alma de Palo); la cosmología premoderna (La Cofradía de la Tierra Plana); la metafísica de la angustia (La Tristeza es Un Violín), marcan otros episodios notables en la rica inventiva del autor. En este último relato asistimos a la consolidación del personaje Anibal Saratoga como epicentro mítico y poético de los relatos en torno a Puerto Peregrino. Como es su costumbre, los relatos de Barrientos Bradasic están presididos, acompañados y clausurados por numerosas citas provenientes del arcano literario: antiguas, clásicas, modernas, contemporáneas, las que -a fuer de no sufrir menoscabo- forman ya parte de su identidad escritural. A lo anterior agrega aún la introducción de no pocos neologismos y denominaciones arbitrarias, que contribuyen a consolidar en la atmósfera narrativa el gesto paródico de su mitología personal. En “Cuentos Para Murciélagos Tristes”, Oscar Barrientos Bradasic no sólo comparte con sus lectores el proceso de decantación que se observa en su emergente obra. Ella contiene la hibridación chileno-croata que constituye la marca magallánica y da cobijo a la intertextualidad, con su retórica exigente en soportes y referencias. En el trayecto nos regala un castellano de espléndido vocabulario, de articulado complejo, propicio al disfrute de la lengua y que constituye un estímulo para la imaginación. _________________________________________ Fuente: Contraportada de Cuentos Para Murciélagos Tristes (Editorial Cuarto Propio, 2004); Fotografía de CR (Punta Arenas, 2007) obtenida con cámara celular Sony Ericsson.